Con la recortada

De nada vale quejarse. Hay que estar preparado. Si te ha cazado la crisis (ya tardaba) y estás en el paro, si tu negocio no funciona o si tu empresa empieza a dejar de pagarte cuando debe, jódete y apriétate el cinturón. Pero consuélate, porque puedes aprender a hacerlo a través de la literatura, bálsamo para incurables espíritus ingenuos.

En 1924, Francis Scott Fitzgerald (1896-1940), uno de los miembros de “la generación perdida” y exitoso cronista de “los felices años 20″ (Hermosos y malditos, El gran Gatsby), finiquitados con el crack del 29 (glups), publicó un par de crónicas en el Saturday Evening Post en las que relataba con gracia y talento sus intentos por ahorrar, por supuesto fracasados.

Con notable sentido de la oportunidad, la pequeña editorial Gallo Nero publica ahora Cómo sobrevivir con 36.000 dólares al año, el librito que reúne esos dos textos de Fitzgerald -el que da título al volumen y otro posterior (Cómo sobrevivir prácticamente con nada)- y que se cierra con La declaración de la renta de F. Scott Fitzgerald, un curioso artículo escrito por el profesor William J. Quirk y publicado en la revista The American Scholar.

Adenda: Fitzgerald no solo falló en su tentativa de ahorrar: su alcoholismo fue agravándose con los años y Zelda, su mujer, que empezó a mostrar signos de enfermedad mental en los 20, murió en 1948 a causa del incendio de la clínica psiquiátrica donde estaba internada. La última novela publicada por el novelista estadounidense (Suave es la noche, 1934) refleja los problemas que los fueron arrastrando a él y a su pareja del triunfo y el exceso al desastre.

Los comentarios estan cerrados.