La carretera
No recuerdo la última vez que pasé miedo leyendo y no suelo conmoverme con las novelas que caen en mis manos, pero La carretera (Cormac McCarthy, DeBolsillo, 7,95 €) ha conseguido ambas cosas. Me siento bueno, y la intervención de Zapatero en el Desayuno Nacional de Oración ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi beatitud. Gracias, Barack. Gracias, José Luis.
Estas poco más de 200 páginas le valieron el Pulitzer a su autor en 2007 y han vuelto a la actualidad por el estreno de la película protagonizada por Viggo Mortensen. La historia que cuenta es sencilla, tanto como la prosa desnuda y casi esquemática que la narra: un padre y su hijo recorren unos Estados Unidos post-apocalípticos (nunca se explicita la causa, pero ciertos detalles parecen sugerir una guerra nuclear acaecida una década antes), caminando siempre hacia el Sur y la costa teóricamente salvadora, huyendo del frío y esquivando bandas de caníbales y desesperados solitarios y harapientos que merodean en busca de comida y refugio en un mundo vacío, desolado, gris, donde llueve ceniza y la civilización constituye un recuerdo ilusorio.
La fuerza del texto radica en su eficaz apelación a emociones y necesidades simples y profundas, instintivas, que nos fascinan porque no las solemos conocer: el miedo constante a morir, el hambre terrible, la búsqueda de cobijo en un entorno hostil, la exigencia de mantener la esperanza y la mera supervivencia. En La carretera hay espacio para el terror, el suspense y hasta la truculencia pero, por encima de todo, es una historia de amor, del único incondicional que existe, el de padres e hijos, ejemplarmente retratado en los lacónicos diálogos paterno-filiales que contribuyen a desarrollar la trama.
Poco se sabe de Cormac McCarthy, nacido en Rhode Island en 1933. No concede entrevistas ni se deja ver, en un caso parecido al del recientemente fallecido Salinger, aunque no tan extremo. No conozco otros libros suyos, pero en éste muestra un estilo seco, austero y sobrio, quizá premeditadamente monónoto en ocasiones, como si quisiera acomodarlo al paisaje yermo por el que se mueven los personajes.
La escritura de McCarthy alcanza su mejor versión en los momentos de acción y cuando trata la relación entre los dos protagonistas -sobre todo por su habilidad para decir mucho con pocas palabras-, y flojea algo cuando se pone lírica, con algunas imágenes no muy afortunadas, aunque tengo la impresión de que la traducción no ayuda. A mi juicio, defecto menor en un libro poderoso, que me ha traído a la mente La peste escarlata, el relato futurista de Jack London, rescatado por Navona.
Me ha dejado con ganas de profundizar en el trabajo del escritor, y de ver la película, que cuenta con un dato a su favor: la elección de Viggo Mortensen como protagonista. Cualquiera que haya leído el libro sabe que es un gran acierto.
Alégrame el día
Conforme a la Biografía de Clint Eastwood (Lumen, 832 páginas, 25,90 euros) escrita por Patrick McGilligan, un historiador de cine norteamericano, el viejo Clint es una persona huraña y egoísta, un cobarde vengativo, un seductor sin escrúpulos que manipula y desprecia a las mujeres, un déspota soberbio y cruel con sus colaboradores, un mentiroso enamorado de su madre -según McGilligan, su edípica racanería lo lleva a exigir cada año a la Warner el pavo de Acción de Gracias que regalan a los directivos, sólo para dárselo a su muy anciana mami-, un tipo astuto y perspicaz que sabe cómo manipular a los periodistas para promocionar sus películas y que -¡admirable!- lleva muchos años sin pagar en un restaurante.
Yo le diría a Mr. McGilligan: ¿y a quién coño le importa toda esta mierda? Además de remover porquería, el autor de la biografía hace un minucioso y documentado repaso de la carrera artística del ex alcalde de Carmel (California), y deja claro que el actor de la cara de palo ha acabado convirtiéndose en un gran director de cine, pero para saber eso no hace falta leerle a él. Basta con ver las películas de Eastwood y dejar la basura a Jorge Javier Vázquez y demás traficantes de miserias y mezquindades.
Como en casa
Si escribes esto…
DNA
DNA o ADN, poco importa
si en castellano o inglés: el caso
es que me muero por tus proteínas,
por tus aminoácidos, por todo
lo que fuiste una vez, cuando tus padres
vinieron de cenar algo achispados
y, después de tirar de la cadena,
hicieron una nueva con tu nombre,
con tus curvas y con tus fantasías.
Dame una foto de tu DNA
tamaño DNI, que me retuerzo
de ganas de mirarla a todas horas.
… o esto…
BÉBETELA
Dile cosas bonitas a tu novia:
«Tienes un cuerpo de reloj de arena
y un alma de película de Hawks.»
Díselo muy bajito, con tus labios
pegados a su oreja, sin que nadie
pueda escuchar lo que le estás diciendo
(a saber, que sus piernas son cohetes
dirigidos al centro de la tierra,
o que sus senos son la madriguera
de un cangrejo de mar, o que su espalda
es plata viva) . Y cuando se lo crea
y comience a licuarse entre tus brazos,
no dudes ni un segundo:
bébetela.
… quizá sea porque vivas en una casa como ésta. O al revés. Luis Alberto de Cuenca se lo ha montado bien. Sospecho que no ha pisado un Ikea en su puñetera vida.
Los 20 más vendidos
Nielsen acaba de publicar la lista de los libros más vendidos en España en 2009.
12. La soledad de los números primos, Paolo Giordano
13. El niño con el pijama de rayas, John Boyne
16. En el reino de la fantasía, Gerónimo Stilton
17. La isla bajo el mar, Isabel Allende
18. Contra el viento, Ángeles Caso
19. Aurora boreal, Äsa Larsson
2,7 millones de personas compraron alguno de los volúmenes de Millennium, la trilogía de Larsson, de cuyo primer volumen se vendieron más de un millón de ejemplares, y las ventas de cada uno de sus títulos casi duplican las del cuarto libro más vendido, El símbolo perdido, de Dan Brown.
A tu salud, Edgar Allan Poe
Un tipo anónimo que llevaba 60 años yendo cada 19 de enero -fecha del nacimiento de Edgar Allan Poe (1809-1849)- a dejar en el sepulcro del escritor tres rosas y media botella de coñac, ha fallado este año por primera vez desde 1949. Puedes leerlo aquí. Poe y yo preferiríamos que no se desvelara la razón.
Aunque -perdón por el topicazo- qué mejor homenaje que leer a Poe. Y si puede ser en una edición preciosista como la de Libros del Zorro Rojo, mejor.
Bajo la Ley de Godwin
Que dice así: “A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno”. En algunos casos, a infinito, como en el de los cineastas oportunistas (¡sí, Roberto Benigni, qué bochorno me hiciste pasar viendo La vida es bella!), que tienen el morro de meter a un niño en un campo de concentración nazi, a ver si pica el anzuelo el blandengue y llorón tío Oscar. Y pica.
Deben de ser muchas las veces que he cumplido involuntariamente con el enunciado godwiniano (wikipea para saber más), pero es que la historia se las trae y fascina. Un oscuro cabo alemán que terminó herido y medio ciego la Primera Guerra Mundial fantasea en la cama del hospital pomerano de Pasewalk donde se recupera, y sus delirios desembocan veinte años después en una catástrofe que causó más de 80 millones de muertos y cambió la historia para siempre.
Si existió la Segunda Guerra Mundial fue porque un buen día el papá de Hitler le entró a la mamá de Hitler, y porque éste fue un resentido acomplejado, superado por los acontecimientos y humillado por la dura paz impuesta en Versalles. Acojonante. Y mucho más sugestivo que el materialismo histórico.
EL AÑO QUE VIVIERON PELIGROSAMENTE
El periodista y escritor David Solar nos cuenta en 1939. La venganza de Hitler la trayectoria que siguió el tirano nazi desde que tomó el poder en 1933 hasta el armagedón alemán de 1945. Solar, un divulgador histórico reconocido y de éxito, estructura el libro en cuatro partes.
En la primera, que culmina con la anexión de Austria y los Sudetes en 1938, asistimos al desarrollo del entramado del régimen totalitario hitleriano. La segunda aborda la implicación nazi en la Guerra Civil española. La tercera describe minuciosamente la desmembración de lo que quedaba de Checoslovaquia, los antecedentes y consecuencias del pacto germano-soviético de no agresión de agosto del 39 y los pasos hacia una guerra que parecía inevitable y que Hitler deseaba.
La cuarta cierra el círculo afrontando los acontecimientos del conflicto bélico desde su estallido el 1 de septiembre, el día que la Wehrmacht invadió Polonia, hasta acabar ese año en el que sí que vivieron peligrosamente y que Solar tiene el mérito de reconstruir en una crónica trepidante, instructiva y que contribuirá a la vigencia de la puñetera Ley de Godwin.
Jugando con el enemigo
John Carlin (Londres, 1956) es un periodista crecido en el Reino Unido y Argentina que pasó seis años en Sudáfrica -de 1989 a 1995- como corresponsal de The Independent. Hasta ahora lo conocía por sus artículos en El País, donde da prueba de parecido talento al que Nick Hornby exhibe en Fiebre en las gradas -libro entrañable para los que vemos el fútbol como parte importante de nuestra educación sentimental- para escribir de este deporte sin caer en el tópico ni incurrir en la habitual prosa cochambrosa de la prensa deportiva. Carlin desde una perspectiva periodística y Hornby con una personalísima visión de cronista de la cultura pop.
Ambos escritores saben extraer conclusiones sociales y personales del fenómeno del deporte, la casi religión de masas que -nos guste o no- tiene la capacidad de movilizar a países enteros como ninguna otra fuerza hoy. ¿Hace falta recordar los Juegos de Barcelona o la pasada Eurocopa de fútbol? ¿Se te ocurre algo que pueda unirnos más, aunque sea por un rato, que ganar el Mundial de Sudáfrica el próximo verano?
EL FACTOR HUMANO
Ya tenía mi respeto, pero Carlin acaba de ganarse mi admiración por su forma de narrar la siguiente historia: un hombre que pasa 27 años en prisión por intentar que en su país se juzgue a las personas por su carácter y acciones y no por el color de la piel acaba ganándose a sus carceleros y liderando un milagro: el final pacífico de un régimen racista y cruel que parecía encaminado a un remate sangriento.
El hombre es Nelson Mandela, el país Sudáfrica, el régimen el apartheid y el libro que relata los acontecimientos El Factor humano (Playing the enemy en el original, ¿por qué ese cambio?), la relación del endiablado proceso de seducción que llevó a Mandela a culminar su conquista de los corazones blancos de Sudáfrica en la final de la Copa del Mundo de Rugby de 1995, que enfrentó a la selección de su país (catorce blancos y un negro) al temible equipo neozelandés, los legendarios All Blacks.
El 24 de junio de ese año, en el Ellis Park de Johannesburgo, el poder simbólico del deporte comenzó a unir a dos pueblos, opresor y oprimido, enfrentados desde hacía siglos, y Mandela fue el chamán que llevó la ceremonia a buen puerto… ayudado por su equipo, que ganó el partido.
El factor humano es una lección de historia política moderna, un relato apasionante y magníficamente narrado y construido, y un inteligente retrato de la compleja personalidad de una de las figuras políticas más admirables de la historia reciente. Carlin se vale de los testimonios en primera persona de las personas que vivieron de cerca todo el proceso y pasa con soltura del terreno de juego a las calles de Ciudad del Cabo, de la celda de Mandela a su despacho de presidente, siempre con una escritura apasionada y contagiosa de gran reportero. Un libro magnífico, que ahora ha llevado al cine Clint Eastwood (Invictus se estrena el próximo 29 de enero).
Kamasutra digital
Leo el siguiente titular en el periódico antes pro Zapatero y que ahora le da algún palo que otro porque les ha tocado las narices con el negocio del fútbol televisado para favorecer a sus coleguitas de La Sexta: Kamasutra, el libro electrónico más pirateado en 2009.
El País recoge la noticia de Freakbits, que explica que el milenario tratado hindú encabeza la lista de los diez títulos más descargados a través de BitTorrent, todos oscilando entre cien mil y doscientos cincuenta mil dobles clics pecaminosos. En la curiosa nómina hay manuales prácticos, un libro de autoayuda, la saga esa de los vampiros afeminados vestidos de Hugo Boss y, tacháááááánnn, cuatro obras relacionadas de una u otra manera con el sexo, entre ellas la ya citada.
Además de piratas, guarros. Claro que ya se sabe que…
Zombis
Hasta que Ian Gibson no culmine su esforzada tarea y logre pasearse por todos los pueblos de España con la calavera de Lorca bajo el brazo, tendremos que conformarnos con zombis menos líricos. Como los de George A. Romero.
O como los de Zombies, antología publicada por Minotauro (un clásico de la ciencia ficción y la fantasía) que reúne relatos de escritores del género entre los que destaca Stephen King, y que esta Navidad he visto en manos de unos cuantos compradores que siguen las recomendaciones del Ministerio de la Cosa y regalan Cultura.
Los zombis dan mucho juego y acojonan, sí. En mis fantasías, lo que más me aterroriza del asunto es que pueda venir a devorarme los higadillos un tío verde y medio podrido vestido con una chaqueta andrajosa que reconozca del Zara, porque supongo que el imperio de Amancio Ortega alcanza ya lo funerario (un pedante hablaría de la fuerza de la intromisión de lo terrible en lo cotidiano, o viceversa).
Al menos, algo tengo que agradecer a los que salen de las tumbas: el vídeo de Thriller de Michael Jackson me descubrió al Butano y a Pumares. Pasé tanto miedo aquella Nochevieja de mi tierna infancia (¿1983?) que sufrí varias noches sin poder dormir hasta las tantas, y acabé arrullado hasta el sueño por las estremecedoras fatwas deportivas de José María García y los melodiosos graznidos cinéfilos de Pumares. Me marcaron, y quizá por eso acabé en Periodismo. Lo siento, padre, pero es que esto era irresistible.
Disculpen la digresión. De lo que quería hablar es del curioso combinado que forman últimamente los muertos vivientes y el morro en su versión más descarada. Hace unos meses que circula por Internet un PDF con una gamberrada que se llama La casa de Bernarda Alba zombi.
Hasta una portada falsa de Cátedra se han currado los tíos, y el blog tiene su coña. El fenómeno ha llegado también a las librerías. Umbriel ha editado Orgullo y prejuicio y zombis, de Seth Grahame-Smith, una versión del clásico de Jane Austen que añade difuntos devoradores de humanos a los amores difíciles con final feliz creados a principios del XIX por la escritora inglesa.
Imagino que la invasión de ultratumba tendrá continuación. Me parece bien. Puestos a hacer mierda, por lo menos que pueda salir en el programa de Buenafuente.
ACTUALIZACIÓN
Ha caído en mis manos otra profanación humorística de un clásico. Lazarillo Z, que con el subtítulo que reza ‘Matar zombis nunca fue pan comido’ ya deja clara de qué va la cosa. Empieza a oler…
No tires de la manta
¿Cuál es la tercera actividad más placentera que se puede hacer bajo una manta? Leer. Obviadas aquí las dos primeras, podría defenderse que cuando aprieta el frío hay pocos planes mejores que levantarse, desayunar como un cura decimonónico y, una vez satisfecho, mirar por la ventana con desdén y un punto de melancolía para luego volverse a la cama a arrebujarse bajo el edredón nórdico o noruego o como se llame (los únicos que aún usan mantas son los pobres y los que sacan a los futbolistas del campo en camilla), en compañía de un buen libro. Como alguno de estos, quizá:
PARA LEER AL ANOCHECER. HISTORIAS DE FANTASMAS
Charles Dickens. Impedimenta. 240 págs. 19 €
Dickens nunca falla. Y menos en invierno. Trece historias de fantasmas para disfrutar del arte de la narración en su estado más puro, aunque siempre me quedaré con su ópera prima, para muchos su obra maestra, la deliciosa Los papeles póstumos del Club Pickwick.
TRES VIDAS DE SANTOS
Eduardo Mendoza. Seix Barral. 192 págs. 16,50 €
Otro valor seguro -al menos en las listas de los más vendidos- que regresa con tres relatos que combinan las armas tradicionales de Mendoza: parodia, ironía y sentido del humor (el escudo de los melancólicos) empleados para decir cosas en el fondo muy serias.
AÑOS DE GUERRA
Vasili Grossman. Galaxia Gutenberg. 632 págs. 22 €
No me canso de recomendar a este autor desde que leí la monumental Vida y destino. Aquí se reúnen novelas y relatos -El pueblo es inmortal o El viejo profesor-, además de las crónicas periodísticas de Grossman sobre el frente de Stalingrado o la batalla de Berlín. Es la primera vez que se publican íntegros en español sus textos de la guerra, y cabe una mención especial para El infierno de Treblinka, el primer testimonio sobre el Holocausto, utilizado en el Tribunal de Nuremberg.
JOHN LENNON
Philip Norman. Anagrama. 840 págs. 34 €
Yo confieso. Lennon me ha caído siempre fatal y cuando escucho Imagine -si es en la televisiva versión de Gurruchaga, Ana Belén and friends, peor- me entran ganas de invadir Polonia (la canción es preciosa, lo admito). Manías al margen, esta biografía tiene buena pinta, y los anglosajones son maestros en este género tan poco trabajado aquí (¿cuántas biografías decentes de españoles importantes conoces?).
EL MUSEO DE LA INOCENCIA
Orhan Pamuk. Mondadori. 656 págs. 23,90 €
Una historia de amor y también de Estambul desde 1975 hasta nuestros días, lo que quiere decir una historia del mundo que baila en el alambre de oriente y occidente. Pamuk, Nobel de Literatura en 2006, prueba (me vienen a la cabeza Amos Oz o J. M. Coetzee) que mucha de la literatura más interesante de hoy viene de esos países situados al borde de dos mundos (Turquía, Israel, Sudáfrica…).
LA NOCHE DE LOS TIEMPOS
Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. 960 págs. 24,90 €
Creo en mi madre. Y como crítica literaria, también. A ella le ha gustado esta voluminosa novela sobre la guerra civil y el exilio. Aún se pueden decir cosas del tema sin repetirse, y hay tantos españoles que no tenemos ni idea de lo que pasó… Me gustan los artículos de Muñoz Molina y me encantó Ventanas de Manhattan, su libro sobre sus años en NY. Y me gusta también que no vaya de cínico, que no intente epatar y parecer que anda de vuelta de todo (cuando no se ha ido a ningún sitio) y que escriba de cosas interesantes (y muy bien, por cierto). Aunque lo de publicarlo en la colección Biblioteca Breve será una broma…
VIAJE EXTRAORDINARIO AL CENTRO DEL CEREBRO
Jean-Didier Vincent. Anagrama. 464 págs. 23 €
Tanto buscar fuera y tanta vuelta y luego lo más interesante -y desconocido- que existe lo llevamos dentro de la cabeza. Una divertida guía sobre la sesera, profusamente ilustrada, inteligente y muy alejada de la paja (mental). Brillante.
Y para rematar, un videoclip invernal. Tendrás que ir a YouTube para verlo, pero como me gusta y ya has leído el post…












